El autor lanza “La entelequia del aguante, último título de su trilogía de realismo delirante, integrado por “Se vende humo” y “Cotillón en el capitalismo tardío”. El volumen reúne una quincena de cuentos y microrrelatos que abordan el estallido social, la literatura, el fútbol y una mordaz crítica política.
“No me interesa hablar de mi vida en la literatura. Me gusta que los personajes digan cosas que yo no necesariamente pienso, que incomoden lector, que incluso sean abyectos, pero que sacudan siempre al lector desde una postura que no es políticamente correcta y que busca transgredir desde la palabra”: así define el escritor Joaquín Escobar su proyecto literario de realismo delirante, que hoy avanza con la publicación de su nuevo libro, “La entelequia del aguante”. El libro es el tercer título de su saga de realismo delirante, iniciada con “Se vende humo” y continuada con “Cotillón en el capitalismo tardío”, todos publicados por editorial Narrativa Punto Aparte.
“La entelequia del aguante” reúne una quincena de cuentos y microrrelatos que abordan temas como el estallido social, la literatura, el fútbol y una mordaz crítica política. El libro será lanzado este viernes 6 de noviembre, a las 18.00 horas, en librería Qué Leo Forestal (Merced 76, Santiago).
“Son cuentos muy delirantes, abyectos, incómodos, me interesa esa esa figura narrativa. Como dice Rubem Fonseca, no siempre estoy de acuerdo con lo que dicen mis personajes, y me hago parte de esa frase porque muchas veces es incómodo lo que dicen. Mis personajes buscan incomodar, buscan molestar, buscan descolocar al lector, y eso es lo que me interesa desarrollar como proyecto literario. No creo que la figura del escritor tenga que ser autocomplaciente; siempre tiene que opinar, quedar expuesto, ese es uno de los grandes deberes de la literatura”, señala Joaquín Escobar, quien es además sociólogo y Magíster en Literatura Latinoamericana.
-¿Cómo se relacionan estos cuentos con el estallido social? El primero de los relatos es una especie de bitácora que se inicia el 18-O, justo al día siguiente del lanzamiento de tu anterior libro, “Cotillón en el capitalismo tardío”.
-¿Consideras que tu literatura es políticamente incorrecta? ¿Cómo manejas eso en una sociedad que está bien ideologizado y que le exige posición incluso a la literatura?
-Para mí la literatura no es un pedestal moral, no es un espacio en el cual uno tiene que entrar desde una cierta rectitud política por miedo a cierta cancelación o por miedo a quedar expuesto al público. Lamentablemente, estamos viviendo eso en la literatura también: “No vayas a escribir sobre esto o “no vayas a escribir sobre este otro tema”… Entonces, al final todo se restringe a ciertos márgenes y es algo que me parece sumamente peligroso para la obra del que construye literatura, es algo muy nocivo. Mi literatura, tanto en “Se vende humo” como en “Cotillón…”, y ahora con “La entelequia…”, postula y juega con ese espacio del desborde, de lo excesivo, con mucho humor negro y no transando ante una academia chilena que te quiere formatear o delimitar los textos dentro de cierto espacio. Me parece que ni el cine, ni el teatro, ni ninguna manifestación del arte, mucho menos la literatura, se construye desde un lugar preestablecido y con ciertos cánones de miedo que se intentan pregonar y establecer.
-Uno de los cuentos del libro es una crónica sobre el día a día en la desaparecida universidad Arcis…
-Sí, yo estudié Sociología en el Arcis y me interesaba retratar esos años que fueron muy importantes en mi formación universitaria y teórica. Igual no siento melancolía, no siento nostalgia, pero sí me interesaba retratar un pedazo de un lugar que ya no existe, con una universidad muy precaria y a veces completamente sobreideologizada, y que estaba llena de souvenirs: por acá pasó Allende, por acá estuvo el comandante Ramiro, por acá vino Lemebel… Era toda una retórica de una nostalgia de algo que ya fue y las luchas del presente estaban completamente fuera de foco. Eso lo miro ahora, pero no lo veía en su momento; creíamos que era un acto de rebeldía o de resistencia estar borracho el lunes a las doce del día o hacer tomas que tampoco tenían un sustento claro, ni teórico ni práctico. Entonces, esos años del Arcis los miro con mucho humor, con mucho delirio, con cosas muy abyectas y con personajes que estaban allí porque la Arcis era una universidad de personajes, o sea, era un sitio donde desfilaba como un bestiario del Lovecraft; el Arcis de Noe, le decían… Me pareció interesante reseñar ese espacio sin melancolía, con cero nostalgia, retratando un proyecto que, tanto en el mundo de las ideas como en la forma, terminó colapsando y explotando.
-¿Cuáles son los principales elementos que configuran tu proyecto literario de realismo delirante?
-Mi sello literario está cruzado por las lecturas, por la literatura, por el fútbol, por la crítica política y el pensamiento crítico. Busco darle una vuelta de tuerca a lo que se nos plantea. También me interesan las referencias culturales desde Shakira a Foucault. Creo que la cultura es solamente una, no existe ni alta ni baja cultura, y son esos espacios de choque sobre los que pretendo seguir trabajando. Yo inicié este este proyecto hace ya cerca de 10 años y pretendo seguir moviéndolo. No me interesa hablar de mi vida en la literatura, me gusta que los personajes digan cosas que yo no pienso, me gusta hasta que los personajes incomoden, que sean abyectos, que sacudan al lector y siempre desde esa postura que no es políticamente correcta y que busca transgredir desde las letras, desde la palabra, desde la literatura.
-En tus cuentos te metes con temas que políticamente son bien intocables para nuestra sociedad, o incluso con figuras que son consideradas “vacas sagradas”: escritores, periodistas, críticos literarios, ¿cómo manejas esa incomodidad?
-Uno de los cuentos que más me gusta de “La entelequia…” es uno que se llama “Los críticos literarios son como los representantes de futbolista”. Si uno se pone a analizar lo que hay detrás de crítica literaria y lo que hacen los representantes de futbolistas, en ese muñequeo hay muchas frases similares y a veces incluso apelan a lo mismo: a instalar a alguien en el mercado, a instalar cierto canon, a construir una cosa completamente dirigida y venderlo mediáticamente. Entonces, me parece que hay un diálogo interesante que a mí me llama la atención, lo único que cambia son las lucas de fin de mes…
SOBRE EL AUTOR
Joaquín Escobar (Santiago, 1986) es escritor, sociólogo y magister en Literatura Latinoamericana. Es autor de los libros Se vende humo (Narrativa Punto Aparte, 2017), Cotillón en el capitalismo tardío (Narrativa Punto Aparte, 2019), Las cosas que hice por la Cato (Provincianos Editores, 2021, Diario del tetracampeonato (Provincianos Editores, 2022) y Zampedri (Planeta, 2025). Es editor de las recopilaciones de relatos Antología de la Chilean Premier League (Los Perros Románticos, 2022) y Reflujo: antología del cuento delirante (Emergencia Narrativa, 2024). Escribe sobre literatura en medios digitales.
Disponible en: Qué Leo Forestal, Qué Leo Tobalaba, Qué Leo Providencia, Metales Pesados Alameda, Lolita Libros, Buscalibre.cl, Yalibros.cl, Qué Leo Valpaaraíso

