Por Eduardo Farías. Publicado en Gatopistola
Pinochet hace décadas que constituye un fenómeno digno de análisis de todo tipo, desde hace tiempo la literatura poseyó a esta nefasta figura. No es sorpresa que este cuasi tópico de conversación haya sido enfocado por Rodrigo Ramos. Intentar de mensurar los efectos y secuelas de esta figura política es una tarea inacabable. Pero remitámonos al costo humano, es un despropósito enumerar los múltiples actos que destruyeron miles de familias y que es de conocimiento público.
Pinochet boys, en sentido amplio, seríamos aquellos cuya infancia y adolescencia transcurrió en el período traumático del gobierno de facto del susodicho. Cada uno tendrá una versión distinta, pero difícilmente encontraremos alguien indolente nacidos en la décadas del setenta al ochenta.
Pinochet boys, en sentido restringido, serían aquellos directamente afectados por todos los actos políticos y criminales cometidos en dictadura. Un itinerario siniestro en la psiquis de miles de afectados seres humanos de nacionalidad chilena y algunos extranjeros. ¿Hace falta enumerar lo que todos sabemos? Aún persisten los que no dan cabida a esa realidad tajante.
En Pinochet Boy, novela de Rodrigo Ramos Bañados, se retrata la existencia de uno de estos últimos tipos descritos, la multiplicidad de personalidades, la visión crítica de una sociedad aún asolada por los efectos de un régimen que a todas luces debió haber cesado en los primeros años de la recuperación de la democracia y que la clase política acomodaticia ha sido indolente e incapaz de suprimir. Continúa la infame secuela a diversos niveles. Sigue leyendo