Archivo de la categoría: Crítica

La eterna cadencia de los desesperados

Por Alejandro Stevenson L. Publicado en El Policlínico de los Libros, La Estrella de Valparaíso

LA ESTRELLA 12-04-2017-20 cultura-La Estrella de Valparaiso tttcopiar, de Joaquín Escobar (Narrativa Punto Aparte, 2017), es un conjunto de once relatos que van de menos a más. No porque la calidad de sus cuentos sea asimétrica, sino más bien porque a medida que avanzamos en el libro es como si pudiéramos asistir a la evolución de las destrezas literarias de su autor. Eso hace que esta obra se lea de un tirón. El realismo cotidiano se intercala con pasajes delirantes e incluso surrealistas, escritos con una prosa urgente que recuerda las novelas de César Aira o los capítulos de Los Simpson, en donde la velocidad nos conduce por diferentes escenas que en ocasiones parecieran no conectarse entre sí.

El fracaso es el gran tema que atraviesa estos relatos, ya que todos los personajes se enfrentan a la precariedad de la vida, el amor y desamor, la monotonía, la acción política carente de metarrelato, la sed de venganza o la pérdida, trazando planes e ideando mapas que al momento de ser utilizados resultarán estériles. Triunfa la improvisación y la mentira, la actitud farsante, el chanterío, es decir, la venta de humo como recurso que movilizará a los personajes para salir airosos de las fuerzas externas que los constriñen.

Si Osvaldo Lamborghini fabricó su propia sintaxis en torno al sexo, violencia y política, Escobar añadirá a esta triada su pasión, el fútbol, presente los cuentos “La 3 de Manuel Rojas” y “Aeropuertos y cuervos en lápiz grafito”. Relatos con tintes policiales y de atmósferas kafkianas donde se funde la búsqueda de una camiseta con la formación de un ejército que viajará al sur de Chile para saldar cuentas pendientes con nazis de Colonia Dignidad. En otros el delirio logrará diluir la mezcla de melancolía con humor negro, como en “Sé que viniste a mi casa…”, donde pasamos de un call center a la guerrilla colombiana siguiendo a una mujer. O el cierre magistral de “La ciudad subterránea donde el esplín fue fusilado”, escrito en tono poético surrealista que nos sitúa, tras los pasos de un padre muerto, en una playa donde el tiempo está detenido recordándonos nuestra condición de intrascendencia. Sigue leyendo

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Memoria iracunda

Por Patricia Espinosa. Publicado en LUN 17/03/2017

 

Las Últimas NoticiasDe menos a más, y siempre por sobre la media, ha ido Rodrigo Ramos Bañados en cada una de sus cuatro publicaciones. Pinochet Boy, su nueva novela, es la más experimental de todas y la más iracunda, ya que pone en juego un lenguaje y una forma enmarañada perfectos en su tono desesperado para marcar un fatídico contrapunto entre la memoria colectiva y la individual, enlazadas por la violencia y sus efectos en la realidad.

La novela se abre con un embuste, que funciona como la clave fundamental del volumen, sobre quién o quiénes ocupan el lugar protagónico: ¿Mirko, el periodista y posible asesino serial?, ¿Pedro, el escritor desesperado?, ¿o quizás Leonidas? Este último es una figura en principio ambigua, pero que poco a poco va delatando su lugar central en esta historia acontecida en el norte chileno, que cubre casi cuarenta años de la historia del país y de sus personajes. Porque Leonidas ocupa el lugar de un supranarrador, dueño de una mirada y palabra canallas, que además es el creador de Mirko y Pedro y de todo lo que ocurre en la novela que él mismo escribe. Resulta destacable el uso de la estructura en abismo que posee esta narración, al igual que el estilo engañoso con que se presenta a este trío de voces en sus similitudes y diferencias. Dos aspectos destacan en la conformación de esta trama: por un lado, el modo en que Leonidas yuxtapone su voz y la de sus personajes, la presión descriptiva de sus personalidades, y, por otro, la manera en que presenta a la figura del escritor, un poder absoluto al interior del relato. Sigue leyendo

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“Pinochet Boy”: un certero retrato de los hijos de la dictadura

La cuarta novela del periodista y escritor chileno Rodrigo Ramos Bañados, traza una visión mordaz de ese “engendro” ciudadano formado en ese período de la historia nacional.

Pinochet Boy, la cuarta novela del periodista y escritor chileno Rodrigo Ramos Bañados (Antofagasta, 1973) –apelativo que designa a todos los que vivieron su infancia, adolescencia y juventud con el telón de fondo de esos diecisiete años de dictadura, y que marcara a fuego a generaciones de chilenos – narra el tránsito de un “hijo” de ese periodo y los nocivos efectos sobre la población. Todo expuesto a través de varias personalidades, una visión mordaz de ese “engendro” formado en ese período de la historia nacional, un personaje que responde a ese modo de estaren el mundo y que se profundizó durante las dos décadas siguientes de eterna transición.

Mirko, el protagonista de la novela, crece en el Norte al interior de una familia evangélica, asiste a colegios públicos y privados donde es discriminado. Ya adulto, debe sobrevivir en el paraíso del neoliberalismo, cultivando el deporte nacional del codazo y la competencia hasta con la propia sombra, un periodista que debe adaptarse a los vaivenes y precariedad del gremio, y “por una cuestión de necesidad” debe trabajar “en uno de esos periódicos que fustigaba en la universidad por ser cómplices pasivos”.  Uno de sus vértices es Pedro, un escritor de provincia que envía cuentos a concursos nacionales y extranjeros, mientras acumula años y frustraciones.  El otro ángulo es Leonidas, una “versión desmejorada de ambos” quien relata esos días desde un atormentado presente.

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El “Pinochet Boy” de Rodrigo Ramos Bañados

Por Eduardo Farías. Publicado en Gatopistola

portada_pinochet-boyPinochet hace décadas que constituye un fenómeno digno de análisis de todo tipo, desde hace tiempo la literatura poseyó a esta nefasta figura. No es sorpresa que este cuasi tópico de conversación haya sido enfocado por Rodrigo Ramos. Intentar de mensurar los efectos y secuelas de esta figura política es una tarea inacabable. Pero remitámonos al costo humano, es un despropósito enumerar los múltiples actos que destruyeron miles de familias y que es de conocimiento público.

Pinochet boys, en sentido amplio, seríamos aquellos cuya infancia y adolescencia transcurrió en el período traumático del gobierno de facto del susodicho. Cada uno tendrá una versión distinta, pero difícilmente encontraremos alguien indolente nacidos en la décadas del setenta al ochenta.

Pinochet boys, en sentido restringido, serían aquellos directamente afectados por todos los actos políticos y criminales cometidos en dictadura. Un itinerario siniestro en la psiquis de miles de afectados seres humanos de nacionalidad chilena y algunos extranjeros. ¿Hace falta enumerar lo que todos sabemos? Aún persisten los que no dan cabida a esa realidad tajante.

En Pinochet Boy, novela de Rodrigo Ramos Bañados, se retrata la existencia de uno de estos últimos tipos descritos, la multiplicidad de personalidades, la visión crítica de una sociedad aún asolada  por los efectos de un régimen que a todas luces debió haber cesado en los primeros años de la recuperación de la democracia y que la clase política acomodaticia ha sido indolente e incapaz de suprimir. Continúa la infame secuela a diversos niveles. Sigue leyendo

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Playa Panteón: la semilla en la arena

Estos nueve relatos del periodista y escritor nortino Juan José Podestá develan los engranajes de personajes en permanente fuga, marcados por la inmensidad del desierto, por las debilidades de la condición humana y por el peso de sus propias biografías truncas.

Por Felipe Reyes. Publicado en DiarioUChile

portada playa panteon (1)La inmensidad del desierto, con su pesado manto de silencio y soledad, ha sido un singular y requerido escenario para poetas y narradores que ven en los yermos paisajes nortinos y en la vida de sus hombres y mujeres, acaso una metáfora de un país a veces desolador y duro con su gente. Un espacio propicio para el delirio, el fracaso y la muerte, pero de un encanto único y poseedor de una carga histórica determinante en la historia nacional. Así, desde Neruda a Raúl Zurita, pasando por las novelas de Volodia Teitelboim (Hijo del salitre), Andrés Sabella (Norte grande) y Hernán Rivera Letelier (La reina Isabel cantaba rancheras), han recorrido estos territorios y la vida de sus habitantes en sus obras.

Juan José Podestá (Tocopilla, 1979) continúa esa tradición situando sus relatos en el Norte Grande, en perdidos pueblos fronterizos de solitarias calles polvorientas que dan vida a historias que dialogan con lo mejor del cine negro, la violencia inesperada e inherente al ser humano y una cuota precisa de humor. Personajes dominados por la sospecha que tratan de sobrevivir a sus implacables pasados.

Podestá expone los sucesos y acciones de seres inmersos en una sociedad violenta y corrupta, de una moral ambigua, que mastican el agrio sabor de la venganza o esperan que la luz de la redención se pose sobre ellos. Nueve relatos protagonizados por fugitivos, delincuentes, periodistas al borde la locura y actores de cine en decadencia que buscan escapar de un sino fatídico, entre borracheras y largos viajes a través de carreteras vacías y desoladas. Sigue leyendo

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