Archivo de la categoría: Crítica

Una subversiva contra-fábula: “Se vende humo”, de Joaquín Escobar

Por Carlos Henrickson, publicado en Revista Lecturas

 

portada se vende humoAsumir que la escritura –y particularmente la narrativa– tenga desde el fondo de su voluntad creativa un imperativo moral, parece un absurdo en los tiempos que corren, en que se prefiere el formato de fábula: ocupar, acariciándolo, el angustiado tiempo del lector en una historia que, como efecto colateral, produzca algún efecto de conciencia social. Mas la evolución de los estilos no pasa en vano ni independientemente de los descalabros históricos, y una obra que respire desde el principio su intención moral, desde su concepción más íntima, no puede dejar ya de ser monstruosa –como de algún modo ya lo vislumbró Sade en el umbral de nuestra experiencia como humanidad moderna.

Esto viene bien a propósito de Se vende humo (Valparaíso: Narrativa Punto Aparte, 2017), de Joaquín Escobar (Santiago, 1986), una serie de historias que se interconectan en forma de mosaico, logrando conformar con ello una postulación completa de cosmos narrativo que, partiendo desde la oferta de una crítica moral de la vida cotidiana en sentido propio, es capaz de destruir toda posibilidad del cómodo pacto narrativo naturalista retomado por buena parte de nuestra novelística joven contemporánea, para adentrarse en una genuina tentativa grotesca. Sigue leyendo

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Una rebelión delirante: “Se vende humo”, de Joaquín Escobar

portada se vende humoPor Jeremías Peralta. Publicado en letrasenlinea.cl (07.07.2017)

Si hay algo que marca la lectura de Se vende humo (Narrativa punto aparte, 2016) de Joaquín Escobar (1986) es la sensación de vértigo en un ambiente que va en un in crescendo de delirio. Los doce relatos que contiene el libro se mueven desde temas sentimentales a conspiraciones y encuentros que, en general, son desafortunados. De todas formas, parece haber una idea que atraviesa el libro completo, una que hace recordar al Chesterton pensador de Ortodoxia (aunque bien podría ser al de El hombre que fue jueves) cuando, definiendo la locura, deduce que no es la falta de razón sino la abundancia de esta la que la produce. Es decir, para que lo anterior suceda, hace falta entonces que las personas piensen hasta el delirio, buscando todas las posibilidades, aperturas y escondrijos que sean posible.

Llama la atención la portada del libro, que muestra una especie de isla abigarrada sostenida por escaleras y compuesta de casas, máquinas y grafitis, con un estilo similar al de la película anime El castillo ambulante (Hayao Miyazaki, 2004), porque los textos conforman un todo que, si bien pueden ser leídos por separado, tienen una oscura y delirante armonía. Así, por ejemplo, se puede comprobar con el texto inicial, “Se vende humo”, en donde se relata la estrategia del protagonista para enamorar a Aranza, ambos de gustos intelectuales complementarios (ella colecciona ediciones de La náusea, el hace una fiesta de máscaras con la cara de Benjamin, Althusser y Engels) y con la que termina en un motel luego de cantar un tema de Luis Miguel en un desvarío lírico/sentimental producido por el alcohol. En el tercer relato, “Tinteros y micrófonos de humos” los mismos jóvenes conversan el cine y la música latinoamericana de masas, para luego terminar explicando el origen de la frase que da origen al título del libro y que se repite constantemente en los relatos: “—En el fútbol también hay venta de humo. –Sí, cierto, Aranza. De hecho, allí nace el término y es el lugar donde más vendedores de humo hay.” (31). La línea final de esta historia amorosa aparece en la última parte del libro, “La ciudad subterránea en donde el splin fue fusilado”, en donde el protagonista aparece junto a Aranza en un viaje en el que irán a visitar a su padre, ya muerto. Pareciera que en la relación solo hay cariño por causa de la afinidad intelectual, lo que se muestra a través de la ausencia de problemáticas cotidianas y la presencia de temas que parecen no tener mayor trascendencia sino para el grupo del cual esta pareja es parte, uno en donde la literatura, la rebeldía expresada a través del cuerpo y el fútbol son el eje sobre el cual se mueve la obra. Sigue leyendo

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La eterna cadencia de los desesperados

Por Alejandro Stevenson L. Publicado en El Policlínico de los Libros, La Estrella de Valparaíso

LA ESTRELLA 12-04-2017-20 cultura-La Estrella de Valparaiso tttcopiar, de Joaquín Escobar (Narrativa Punto Aparte, 2017), es un conjunto de once relatos que van de menos a más. No porque la calidad de sus cuentos sea asimétrica, sino más bien porque a medida que avanzamos en el libro es como si pudiéramos asistir a la evolución de las destrezas literarias de su autor. Eso hace que esta obra se lea de un tirón. El realismo cotidiano se intercala con pasajes delirantes e incluso surrealistas, escritos con una prosa urgente que recuerda las novelas de César Aira o los capítulos de Los Simpson, en donde la velocidad nos conduce por diferentes escenas que en ocasiones parecieran no conectarse entre sí.

El fracaso es el gran tema que atraviesa estos relatos, ya que todos los personajes se enfrentan a la precariedad de la vida, el amor y desamor, la monotonía, la acción política carente de metarrelato, la sed de venganza o la pérdida, trazando planes e ideando mapas que al momento de ser utilizados resultarán estériles. Triunfa la improvisación y la mentira, la actitud farsante, el chanterío, es decir, la venta de humo como recurso que movilizará a los personajes para salir airosos de las fuerzas externas que los constriñen.

Si Osvaldo Lamborghini fabricó su propia sintaxis en torno al sexo, violencia y política, Escobar añadirá a esta triada su pasión, el fútbol, presente los cuentos “La 3 de Manuel Rojas” y “Aeropuertos y cuervos en lápiz grafito”. Relatos con tintes policiales y de atmósferas kafkianas donde se funde la búsqueda de una camiseta con la formación de un ejército que viajará al sur de Chile para saldar cuentas pendientes con nazis de Colonia Dignidad. En otros el delirio logrará diluir la mezcla de melancolía con humor negro, como en “Sé que viniste a mi casa…”, donde pasamos de un call center a la guerrilla colombiana siguiendo a una mujer. O el cierre magistral de “La ciudad subterránea donde el esplín fue fusilado”, escrito en tono poético surrealista que nos sitúa, tras los pasos de un padre muerto, en una playa donde el tiempo está detenido recordándonos nuestra condición de intrascendencia. Sigue leyendo

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Memoria iracunda

Por Patricia Espinosa. Publicado en LUN 17/03/2017

 

Las Últimas NoticiasDe menos a más, y siempre por sobre la media, ha ido Rodrigo Ramos Bañados en cada una de sus cuatro publicaciones. Pinochet Boy, su nueva novela, es la más experimental de todas y la más iracunda, ya que pone en juego un lenguaje y una forma enmarañada perfectos en su tono desesperado para marcar un fatídico contrapunto entre la memoria colectiva y la individual, enlazadas por la violencia y sus efectos en la realidad.

La novela se abre con un embuste, que funciona como la clave fundamental del volumen, sobre quién o quiénes ocupan el lugar protagónico: ¿Mirko, el periodista y posible asesino serial?, ¿Pedro, el escritor desesperado?, ¿o quizás Leonidas? Este último es una figura en principio ambigua, pero que poco a poco va delatando su lugar central en esta historia acontecida en el norte chileno, que cubre casi cuarenta años de la historia del país y de sus personajes. Porque Leonidas ocupa el lugar de un supranarrador, dueño de una mirada y palabra canallas, que además es el creador de Mirko y Pedro y de todo lo que ocurre en la novela que él mismo escribe. Resulta destacable el uso de la estructura en abismo que posee esta narración, al igual que el estilo engañoso con que se presenta a este trío de voces en sus similitudes y diferencias. Dos aspectos destacan en la conformación de esta trama: por un lado, el modo en que Leonidas yuxtapone su voz y la de sus personajes, la presión descriptiva de sus personalidades, y, por otro, la manera en que presenta a la figura del escritor, un poder absoluto al interior del relato. Sigue leyendo

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“Pinochet Boy”: un certero retrato de los hijos de la dictadura

La cuarta novela del periodista y escritor chileno Rodrigo Ramos Bañados, traza una visión mordaz de ese “engendro” ciudadano formado en ese período de la historia nacional.

Pinochet Boy, la cuarta novela del periodista y escritor chileno Rodrigo Ramos Bañados (Antofagasta, 1973) –apelativo que designa a todos los que vivieron su infancia, adolescencia y juventud con el telón de fondo de esos diecisiete años de dictadura, y que marcara a fuego a generaciones de chilenos – narra el tránsito de un “hijo” de ese periodo y los nocivos efectos sobre la población. Todo expuesto a través de varias personalidades, una visión mordaz de ese “engendro” formado en ese período de la historia nacional, un personaje que responde a ese modo de estaren el mundo y que se profundizó durante las dos décadas siguientes de eterna transición.

Mirko, el protagonista de la novela, crece en el Norte al interior de una familia evangélica, asiste a colegios públicos y privados donde es discriminado. Ya adulto, debe sobrevivir en el paraíso del neoliberalismo, cultivando el deporte nacional del codazo y la competencia hasta con la propia sombra, un periodista que debe adaptarse a los vaivenes y precariedad del gremio, y “por una cuestión de necesidad” debe trabajar “en uno de esos periódicos que fustigaba en la universidad por ser cómplices pasivos”.  Uno de sus vértices es Pedro, un escritor de provincia que envía cuentos a concursos nacionales y extranjeros, mientras acumula años y frustraciones.  El otro ángulo es Leonidas, una “versión desmejorada de ambos” quien relata esos días desde un atormentado presente.

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