“La sátira del descalabro”: Acerca de Mentirosa, de Yuri Pérez

Por Rodrigo Hidalgo*. Publicado en letras.s5.com

Acabo de caer en cuenta que Yuri Pérez es el autor que más he comentado desde que en Radio Usach me dieron espacio para dar rienda suelta a mis divagaciones y reflexiones como lector. De hecho, si mal no recuerdo, su primer libro de narrativa, “Suite”, fue el primero que comenté en este programa radial, el año 2009. El año pasado Yuri tuvo la gentileza de invitarme a presentar su novela “Niño Feo” junto a Luis López-Aliaga en Balmaceda Arte Joven, en una ceremonia con escasa concurrencia y por ende harto vino. De modo que para que cobre sentido este primer párrafo diletante, diré que me hallo en una encrucijada, pues así como no me resulta nada nuevo hablar del proyecto narrativo que ha venido levantando el director de la academia de letras de San Bernardo, por lo mismo, tanto más complejo se me vuelve sencillamente decir algo. O al menos algo que desde la crítica especializada no se haya dicho ya.

Partiré por lo tanto confesando que para mí lo más interesante de esta nueva entrega de Pérez es el hablante que ha logrado construir. En sus libros anteriores era siempre identificable el Yuri del celebrado poemario “Cumbia”. Acá el autor está en un registro distinto, de la parodia triste del fracaso ha pasado a la sátira del descalabro. A diferencia del tono desgraciado que predominaba en los fracasados poetas y en los ultrajados y malacatosos shilenos medios que habitan “Suite” y “Niño Feo”, en “Mentirosa” hay un humor notable. De hecho, estamos ante una caricatura excelentemente lograda de cualquier posible vecina de aleluyas dominicales. Yuri ensaya con maestría la voz femenina, la de la pobla, la voz de la canuta.

En “Mentirosa” la voz narrativa se alterna entre 2 hermanas, y creo que está demasiado bien logrado el modo de hablar, sus estructuras de pensamiento y de personalidad, el universo televisivo a que refieren permanentemente ambas, independiente de que una de ellas termine en la demencia criminal sintiéndose una elegida de Yahvé, y la otra se vuelva una atea lesbiana con risibles pretensiones intelectuales. Estas hijas de un pastor evangélico nos recuerdan -como también lo señaló alguien por ahí- a la pareja de canutas que en el programa televisivo de Kike Morandé hacen reír hasta la micción a miles de chilenos (el sketch se llama “Las iluminadas”). Y como coincidentemente hace no mucho tuvimos el estreno de la polémica película “Joven y alocada”, donde una adolescente evangeláis reflexiona y sufre por culpa de su choriflai en llamas; estoy tentado de decir que lo evangélico se ha puesto de moda, de suerte que podemos reírnos descaradamente de los peculiares comportamientos de quienes profesan dicha fe. También, con tanto cura pedófilo…

Ahora, antes de finalizar, debo señalar a Cristián Gómez y a Galo Ghigliotto, entre otros críticos y/o comentaristas, que han adelantado sendas líneas de análisis que me parecen pertinentes. Recojo, de lo planteado por Gómez, la certera conexión con el prolífico narrador argentino César Aira. Del mismo modo, Ghigliotto aventura un parentesco entre el libro de Yuri Pérez y “Salón de Belleza” del mexicano Mario Bellatín (aunque Galo va más allá, y menciona en esta filiación posible a Washington Cucurto, a Ricardo Strafacce, e incluso a Severo Sarduy). En cualquier caso, los vínculos propuestos apuntan en una misma dirección. Quienes hayan tenido entre sus manos algún libro de Aira o de Bellatín, sabrán que nos referimos a cómo enloquecen sus historias, cómo lo fantástico, lo inverosímil, lo alucinado se toman acciones y personajes, y determinan estrambóticos rumbos e inesperados finales en muchos de los libros tanto del argentino como del mexicano. Algo de eso hay en “Mentirosa”.

Y es que la novela enloquece: tiene un final coherentemente loco. ¿Hay algo más lógico, más férreo en su coherencia interna que la locura? Y no nos referimos al hecho de que uno de los personajes literalmente pierda la razón. En realidad desde el principio asistimos a un diálogo entre 2 hermanas cada una más delirante que la otra. Es que el país mismo está loco. Y Pérez es un autor que nos habla de Chile. Por eso vale la pena. Por eso lo recomiendo a ojos cerrados, creyéndome un Passalacqua o no sé qué otro crítico que pone notas o estrellitas. Es cosa, lector, de ponerle atención a los disparates que dice la gente, a la incoherencia con que redacta el transeúnte. Cómo está pensando eso que antes se denominaba “pueblo”. No es la mera exageración: lo inconcebible se ha tornado verosímil, el realitysuplantando a la realidad: desde el Calígula que tenemos como presidente y la patolagunización de la política, hasta la masa de zombies en los ghettos que se han vuelto potenciales caníbales por la fiebre consumista o la pasta base. Cito entonces para despedirme, a Santos Discépolo y –dios mediante- me permito cambiar los nombres que menciona su conocido tango “Cambalache” por los de los ídolos de estas 2 hermanas de “Mentirosa”:

(…)
da lo mismo que sea cura, 
colchonero, Rey de Bastos, 
caradura o polizón. 
¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! 
Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón. 
Mezclaos con Ricky Martin  van Shakira y Maradó
Allende y Bolocco
Obama y Britney Spears
Igual que en la vidriera irrespetuosa 
de los cambalaches se ha mezclao la vida, 
y herida por un sable sin remache, 
vi llorar la Biblia contra un calefón.

Una versión de este texto se emitirá en el programa
 “Acceso Liberado”, que se transmite los sábados desde las 14 hrs.
por Radio USCAH, 104.5 FM

*Rodrigo Hidalgo es periodista, profesor y crítico literario. Coordinador del área de Literatura de Balmaceda Arte Joven.

Anuncios

Comentarios desactivados en “La sátira del descalabro”: Acerca de Mentirosa, de Yuri Pérez

Archivado bajo "Mentirosa", Crítica, Yuri Pérez

Los comentarios están cerrados.