Gonzalo Ilabaca presenta su libro “Valparaíso de noche y las siete vidas de Eugenio Carramiñana”

El volumen reúne más de ochenta horas de entrevistas realizadas por el pintor y escritor porteño a Eugenio Carramiñana, Hijo Ilustre de Valparaíso, quien refleja, a través de su historia personal, la historia de la ciudad a lo largo de varias décadas del siglo XX.

Durante 16 meses, el pintor Gonzalo Ilabaca, Ciudadano Ilustre de Valparaíso, visitó a Eugenio Carramiñana, Hijo Ilustre de la ciudad, en una antigua casona de la calle Pedro León Gallo de Playa Ancha. Armado de una grabadora, Ilabaca registró más de ochenta horas de entrevistas en las cuales Carramiñana, a sus más de 90 años, relataba con asombrosa claridad pasajes de su vida personal, pero también de la historia de Valparaíso a lo largo de varias décadas del siglo XX.

El resultado de este trabajo es “Valparaíso de noche y las siete vidas de Eugenio Carramiñana”, un libro testimonial, recopilado y editado por Gonzalo Ilabaca, pero narrado en primera persona por el propio Eugenio Carramiñana.

El libro, publicado por la editorial porteña Narrativa Punto Aparte, como parte de su colección de títulos de no ficción Expedientes, es un exhaustivo relato que incluye memorias, anécdotas, datos históricos y fotografías del archivo privado de Carramiñana. A causa de la contingencia sanitaria, el hito de lanzamiento de este libro será el estreno de un video donde Ilabaca y Carramiñana hablan sobre este valioso documento. El video  será estrenado este jueves 24 de junio, a las 19.00 horas, en las plataformas de Facebook y Youtube de Narrativa Punto Aparte.

Dividido en siete capítulos –las “siete vidas” de Eugenio Carramiñana-, el libro recoge diversos momentos en la vida de este antiguo vecino porteño, cuya familia de inmigrantes españoles lleva más de un siglo asentada en el corazón histórico de Playa Ancha.

Así, el texto reúne las diversas actividades y oficios en la vida de Carramiñana, desde su trabajo tras el mesón de los antiguos emporios de su padre hasta su labor como funcionario bancario en el bullante “Wall Street porteño” del siglo XX. En estas memorias, Carramiñana relata sus aventuras como corredor de carreras de autos clásicos en el parque Alejo Barrios, destacado montañista, conscripto del Regimiento Maipo, vendedor viajero, trabajador portuario, feriante de la avenida Argentina, gerente del diario La Unión y dueño del Teatro Mauri, entre muchas otras facetas. Con enorme franqueza, confiesa tanto sus anécdotas en la interminable fiesta de la bohemia porteña de antaño, entre bares, boites, salones de baile y burdeles, como sus duros días en la Cárcel porteña y otros centros de detención política, donde pasó tres años de su vida, condenado por un consejo de guerra durante la dictadura.

En su casa, rodeado de numerosas fotografías, recuerdos y archivos que atesora con cariño, Eugenio Carramiñana señala: “Yo este libro lo pensé como un desahogo”. De sus almuerzos con Gonzalo Ilabaca en el emporio Santo Domingo de plaza Waddington –en la “mesa de los ilustres”, que habitualmente compartían el Ciudadano y el Hijo Ilustre de Valparaíso- nacieron las conversaciones que llevaron a este libro.

“Yo conversaba mucho con Gonzalo, almorzábamos juntos, yo le contaba muchas estupideces de las que he hecho en mi vida, y él tiene cierta admiración por lo estrambótico, y así se fue produciendo un acercamiento”, señala Carramiñana, con ese incombustible humor que condimenta su muy privilegiada memoria.

“Carramiñana tiene un humor fantástico”, complementa Ilabaca. “En esos almuerzos  empezó a contar sus historias y yo me moría mucho de la risa y eso a él le encantaba, que alguien tuviera humor (…) Me quedó dando vuelta esa idea, la virtud de él de tener tanta energía, y dije: aquí hay una memoria increíble y se presta como para hacer un libro”, añade el artista, quien es además autor del libro “Valparaíso Roland Bar” (Narrativa Punto Aparte, 2014).

De la bohemia a la cárcel

Las historias de Carramiñana no se agotan y reflejan, en parte, la historia de la propia ciudad. “Yo quería que la historia de Carramiñana fuera a la par con la historia de Valparaíso. Quería que el segundo personaje principal fuera Valparaíso, me preocupé de eso, porque yo encuentro que eso le da más enjundia a la identidad local. No es la historia de Carramiñana, es la historia de Valparaíso y de Carramiñana en Valparaíso”, explica Ilabaca.

De allí que el libro sea abundante en detalles, personajes y sucesos ambientados en la historia local, donde la antigua bohemia ocupa un lugar preponderante. “La bohemia en Valparaíso era muy fuerte, yo creo que Valparaíso era famoso internacionalmente (por eso), ¡si estaba lleno de burdeles!.. según lo que me han contado”, dice Carramiñana. “Yo era curioso, entonces iba a veces para conocerlos, pero parece que no los conocí todos…”, agrega con su característica picardía. De esta forma, en el libro aparecen registros de famosas boites y salones de baile, pero también de numerosas burdeles ya desaparecidos, donde se vivía con intensidad la noche porteña de antaño.

“Ellos inventaron la bohemia, su generación”, añade Ilabaca. “No eran tan pretenciosos, eran vivarachos pero no eran arribistas, no querían ser los millonarios de la ciudad, querían pasarlo bien, y es choro encontrarse con una época que ya no existe en ese aspecto. Hoy es difícil encontrar una persona ahora que no quiera ganar más plata y ser más; ellos querían pasarlo bien, era como si hubieran sido siempre jóvenes, como que nunca maduraron”, agrega.

Carramiñana también ahonda en sus años como preso político, tras ser condenado por el consejo de guerra debido a su vinculación con el desaparecido diario La Unión. “Al que llevaron preso no fue a Eugenio Carramiñana, llevaron al gerente del diario La Unión, o sea si hubiese estado Merino de gerente del diario La Unión, a él se lo llevan preso”, comenta hoy. “La cárcel es un mundo nuevo, quien no haya estado en la cárcel no se imagina todo lo que pasa ahí, y se me grabaron muchas cosas… Cuando salí, salí más empelotado que el niño dios: me habían quemado la casa, me habían sacado en estado de coma de la cárcel, en una camilla, enrollado en cadenas, e iban sucediendo muchas situaciones”, rememora Carramiñana.

“En Carramiñana hay humor y hay tragedia, pero si estuvo preso o estuvo en un burdel para él tiene la misma importancia, no es que prefiriera uno a lo otro, sino que él aceptó ambas situaciones y las pone en el mismo valor en el libro, y eso quiere decir que nunca estuvo enfermo”, reflexiona Ilabaca.

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