“Me apestan los escritores sin cojones”. “Trabajar creando un catálogo es también un trabajo de escritura”. “No tenemos por qué hacernos cargo de una línea editorial saturada por pampinismos y la clave Sernatur”. Esta es la crónica de un viaje, de un libro y de una conversación con el autor de “Random”.
Por Marcela Küpfer C.
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Estamos a punto de abordar el bus a Tacna cuando observo, en la losa del terminal de Arica, a un grupo de mujeres que afanosamente revisan, doblan y clasifican montones interminables de ropa. Le pregunto a Daniel Rojas Pachas qué hacen. “Son pasadoras”, me dice, y luego nos explica la tarea casi incomprensible que realizan estas mujeres día a día, internando de contrabando ropa usada gringa hacia Perú, donde la ley protege la industria textil nacional. En un laborioso contrabando hormiga, las “pasadoras” cruzan la frontera con pequeñas cantidades de ropa, en bolsas o puesta por capas, apenas lo suficiente como para que no las detengan en la aduana. Para los ariqueños, que parecen tener siempre un pie en Chile y otro en Perú, es una escena de lo más habitual.
Abordamos el bus con rumbo a Tacna para presentar en esa ciudad “Random”, la última novela de Daniel Rojas Pachas. El día anterior lo hicimos en la Universidad de Tarapacá, en Arica, la ciudad donde vive Rojas Pachas, donde escribe, donde produce ensayos y traducciones, donde hace talleres y encuentros literarios y desde donde dirige la editorial Cinosargo.
Camino a Tacna, Rojas Pachas se convierte en un valioso guía: a bordo del bus, recita casi de memoria la rutina de un vendedor de bisuterías que declama sus eslóganes y regala chucherías a lo largo de la ruta desértica; en los pasos fronterizos, nos revela sus curiosas anécdotas con los funcionarios aduaneros y sus disquisiciones acerca de los libros que mueve a través de la frontera; y, una vez en Tacna, despliega las coordenadas de la ciudad: ésta es la avenida de los dentistas y las ópticas, por acá están los casinos, en este barrio se compra barato, aquella es la calle de los travestis. Sigue leyendo

