Por Raquel Villalobos Lara, Doctora en Letras.
El perspectivismo cervantino nos demuestra que la realidad no es unívoca, sino que se va construyendo con los relatos, testimonios y hasta de las percepciones y sentimientos que cada uno de los testigos o involucrados van relatando del hecho en cuestión. La vida misma se va construyendo no en forma individual y aislada, sino en conjunto, combinando los relatos de todos los sujetos, con sus discursos cargados de su interioridad.
La pluma magistral del autor de Matanzas, nos demuestra cuán importante es la construcción del relato sin decirnos qué fue lo que ocurrió. Primero, el receptor se ve enfrentado a varios documentos que le hacen dudar si está en presencia de una relato novelesco o una crónica o un archivo judicial. En cualquier caso, la lectura se hace cada vez más interesante, logrando captar la atención del lector que, como si fuese una adicción, necesita saber más y más sobre lo sucedido. Los documentos del archivo judicial de San Antonio son los primeros textos al que se enfrenta el lector. Con un lenguaje en que es posible leer entre líneas, se abre el espacio íntimo de los personajes que prestan su testimonio. Sin embargo, la confusión se genera porque es un documento, a simple vista, propio de un tribunal. Sigue leyendo
Se trata de un libro poco habitual, como me gustan. El autor da voz a cuatro personajes que narran sus propias peripecias: El policía, el hombre del locutorio, la mujer de los mensajes y el narcotraficante.
Ante mí, “Se vende humo” de Joaquín Escobar. Abro la primera página como quien abre una puerta. Allí dentro me encuentro a un intelectual organizando sus lecturas en una biblioteca que llamará: estilo propio. Al fondo, otra puerta, la abro, y veo a un hincha del fútbol con una camiseta patchwork de los clubes sudamericanos más importantes. Más adentro, en lo profundo, un niño busca en sus pares el significado de la amistad, y quizás va más allá, al sentido de la masculinidad en esos tiempos. Escondida, al final de todo, la última puerta. ¿Qué hay adentro? 12 puertas minúsculas por las que se entrevé una única historia, acaso la propia, pugnando contra sí misma, en un acto heroico de trascendencia desde los márgenes de todo para no quedarse en una venta de humo.