Gonzalo Baeza, chileno en Norteamérica: “Mucho escritor latinoamericano asume con gusto esta identidad despolitizada”

Por Juan Carlos Ramírez, publicado en La Segunda 28.07.2014

baeza“Como buen inmigrante ilegal que lleva un tiempo en el país, Boris odiaba a los inmigrantes ilegales”. Boris es el tío del protagonista de ‘El show’ cuento que abre ‘La ciudad de los hoteles vacíos’ (Narrativa Punto Aparte) de Gonzalo Baeza. El libro es una panorámica de la vida cotidiana de los latinoamericanos que deciden instalarse en EE.UU. Pero sin sentimentalismos, ni grandes epopeyas. Al contrario, podemos encontrarnos fácil con personajes como Boris, que ven el canal de derecha Fox News y empiezan a sospechar del prójimo.

“EE.UU. es un conjunto de países que viven en un mismo territorio en mutua desconfianza. Están las grandes ciudades en las costas, que dictan ciertos cánones políticos y culturales. Y al medio, regiones y subculturas curiosamente ignoradas o miradas en menos. Tanto por el resto del mundo como por las propias elites del país. La literatura de clase trabajadora de y sobre EE.UU., por ponerle un nombre, es igualmente ignorada”, explica.

En sus cuentos tampoco hay carreteras llenas de promesas o urbes con onda, sino pequeñas localidades de Kentucky o West Virginia. De hecho, asistimos a peleas de perros, trabajos campestres o clubes de boxeo. Un mundo rural y aislado con comunidades que viven del agro o la industria extractiva. Las mismas que vivieron su apogeo antes que las fábricas se mudaran a China, explica. “Esa vida es menos propensa a la nostalgia y más aún a esa nostalgia literaria que es medio impostada y más bien melodramática”.

Baeza nació en Houston en 1974. Sin embargo, la mayor parte de su adolescencia y juventud la pasó en Chile. Hasta que decidió volver a su país “natal”. Ha trabajado en periódicos y en movimientos sindicales en Arlington, Virginia, donde actualmente vive.

portada hoteles vacios 1Justamente en esos viajes apoyando las demandas de los inmigrantes empobrecidos, empezó a leer a autores de fuerte compromiso político. “Armé mi canon con Francisco Coloane o Manuel Rojas en Chile, o Barry Hannah, Harry Crews y Larry Brown acá”. Así nació este libro que fue publicado en España hace dos años y ahora llega a Chile en edición corregida y aumentada.

—¿Crees que la literatura chilena escrita sobre ese país no describe ese territorio?

—La poca que conozco no se desarrolla en ese país que describo, sino en sus grandes metrópolis. En general, la gente que llega a esas ciudades y luego publica un libro no es la que vino a buscar trabajo en un McDonald’s o que comparte un departamento con otras dos familias inmigrantes. En un entorno con ciertos problemas materiales resueltos, supongo que hay más tiempo para pensar sobre el país que quedó atrás.

—¿Para ti, cuales son las mayores contradicciones del proceso?

—Buena parte de los inmigrantes latinos se fueron de países controlados por una elite acaparadora y ahora se encuentran en EE.UU. con los hijos de esa elite viviendo de una Fullbright, trabajando en los organismos multilaterales que supuestamente ayudan a sus países de origen, y hablando a nombre de esos inmigrantes. Se intenta unificar a millones de personas a partir de su condición migratoria y se obvia todo lo demás. Se les buscan íconos como César Chávez, pese a que los latinos apenas lo conocen, y se destaca su condición de “hispano” pero se omite su rol de líder sindical porque eso hace ruido en el relato armónico que quieren construir.

Cultura y TV cable

—¿Hay muchos clichés en la literatura de inmigrantes latinoamericanos?

—Mucho escritor latinoamericano asume con gusto esta identidad despolitizada. Así, justifica no cumplir con las expectativas del mundo editorial y académico gringo que pide continuar con el realismo mágico o cultivar ese multiculturalismo clientelista que hasta hace poco garantizaba becas. Es una compulsión decir: “Soy latino, pero igual veo HBO”.

—¿Cómo se expresa esa compulsión?

—Construir un discurso basado en los referentes de entretención de una elite conectada. Algo que conecta con la forma en que la propia industria editorial y los medios banalizan la cultura. Donde muchos suplementos culturales se podrían llamar ‘Anoche en TV cable’, porque prefieren entrevistar a un chef o volver a alabar a ‘Breaking Bad’ y donde la inauguración de un nuevo restaurante de tapas es más importante que reseñar libros.

Vuelve a Chile

De boxeo y sus recomendados

El autor lanzará‘La ciudad de los hoteles vacíos’ el 21 de agosto en Qué Leo Ñuñoa. En medio de este viaje a Chile se está traduciendo su novela al inglés, en tanto él prepara una nueva obra sobre el mundo del boxeo. Por estos días recomienda a escritores “injustamente desconocidos” como Donald Ray Pollock y Erskine Caldwell (“un Faulkner menos estilizado”) y locales como José Miguel Martínez y Juan Boldrini y su novela “¡Chuchetas!” que, lamenta, no ha tenido mucha difusión.

 

 

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Archivado bajo "La ciudad de los hoteles vacíos", Entrevistas, Gonzalo Baeza

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