Se trata del primer libro del escritor argentino editado en Chile. Lee aquí un extracto de su relato Diario del Mundial de Alemania.
Seis relatos, que incluyen dos inéditos y cuatro publicados previamente en Argentina, componen el volumen «La inquietud de sí», del autor argentino Ezequiel Alemian, que esta semana publica editorial Narrativa Punto Aparte.
Se trata de la primera edición en Chile de los textos de este periodista, poeta, narrador y crítico, que ha desarrollado una extensa carrera en Argentina, con publicaciones en distintos medios y editoriales, como Mansalva e Iván Rosado.
«La inquietud de sí» reúne dos relatos inéditos, publicados por primera vez en nuestro país: «En la bahía» y el que da nombre al volumen; los cuentos «Diario del mundial de Alemania», «Las cosas» y «Padres e hijos», publicados previamente en el libro «La introducción» (Mansalva, 2014); y la novela corta «Onnainty» (Iván Rosado, 2015).
En «Onnainty», un hombre es invitado a trabajar como cuidador de una guardería de perros en una localidad en las afueras de la capital, donde registra los sucesos cotidianos que se alternan durante su estadía en la quinta. El texto, señala el propio autor, nació producto de las conversaciones que sostuvo Alemian con el artista Paco Fernández Onnainty, tras su estadía veraniega en una guardería de perros: «Había una dinámica, un ejercicio: yo le preguntaba, él me contaba. De ratos venía a hacernos compañía la gata Chicabestia. Casi siempre fumábamos. De las notas que tomé en esas charlas salió Onnainty. No hay en el texto una sola frase que no haya sido dicha por Paco».
En «Diario del Mundial de Alemania», un periodista financiero, que poco y nada sabe de fútbol, decide renunciar a su trabajo y llevar un improbable registro diario del campeonato. El diario fue publicado durante el desarrollo del Mundial de Alemania 2006 en la revista digital éxito y posteriormente fue incluido en el volumen editado por Mansalva. «Cada día, durante el campeonato, subía un par de entradas. Está tal cual», señala el autor. Sigue leyendo
¿De cuántas partes se construye una existencia? ¿Cuántos pedazos de carne y de alma necesito para formar a un hombre? ¿Has jugado alguna vez con un caleidoscopio? Cuando niña mis papás me regalaron uno. Lo compraron en una feria de San Bernardo. Todo el mundo se veía distinto. Los rostros de las personas se desfiguraban y se dividían en infinitas partes. Por ejemplo, en un momento, podía ver el ojo de mi hermano multiplicado muchas veces pero, en ese mismo instante, una nariz se apoderaba del lente y se reproducía nuevamente hasta que decidía mirar algo distinto a la deforme cara que tenía enfrente.
Asumir que la escritura –y particularmente la narrativa– tenga desde el fondo de su voluntad creativa un imperativo moral, parece un absurdo en los tiempos que corren, en que se prefiere el formato de fábula: ocupar, acariciándolo, el angustiado tiempo del lector en una historia que, como efecto colateral, produzca algún efecto de conciencia social. Mas la evolución de los estilos no pasa en vano ni independientemente de los descalabros históricos, y una obra que respire desde el principio su intención moral, desde su concepción más íntima, no puede dejar ya de ser monstruosa –como de algún modo ya lo vislumbró Sade en el umbral de nuestra experiencia como humanidad moderna.