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Video: Entrevista a Carlos Henrickson en «Estación de la palabra»

El autor de «Esplendor» se refiere a sus cuentos y al choque violento entre arte y vida, en este capítulo filmado en el taller de pintura de Gonzalo Ilabaca, en Valparaíso.

El escritor Carlos Henrickson toma la palabra para referirse en extenso a su libro «Esplendor», lanzado a fines de este año por Narrativa Punto Aparte y que reúne nueve relatos que tiene como leit motiv la relación entre la vida y el arte.

En esta entrevista conducida por Oscar Rosales, para el sitio «Estación de la palabra» (www.estaciondelapalabra.cl), y filmada íntegramente en el taller del pintor Gonzalo Ilabaca, en Playa Ancha, Henrickson aborda la génesis de su libro, se refiere a algunos relatos en particular (como «Un acto digno», donde las obras de arte literalmente arden) y explica por qué un escritor declina escribir de escritores -como hacen muchos- y opta por sumergirse en el mundo de la pintura.

Revise el video en http://www.youtube.com/watch?v=rOnVdsuNJck&feature=player_embedded

«El tema era poder hacer en un solo volumen de varias variaciones sobre un mismo tema. Este tema tiene que ver con la vida y al arte, ése es el punto de cruce entre todos los cuentos, esta especie de choque violento entre la vida y el arte, la relación crítica entre ambos».

«Para la persona común, es extraño que el artista sea borracho, muera joven, tenga excesos…  Lo que no saben probablemente es el proceso intenro que lleva a ese tipo de choque».

«Hay un punto que me interesa plantear en el texto: que efectivamente la presencia del arte en el mundo es complicada. Esa era una suerte de obsesión que apareció en varios cuentos».

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“Me aburre la sarta de escandalizadores baratos que se está tomando el horizonte de la narrativa”

Carlos Henrickson habla en esta entrevista sobre su último libro, “Esplendor”, y sobre el oficio y la práctica de la escritura en Chile.

“Defender la ciudad a la que pertenezco contra una banda de payasos”. La respuesta de Carlos Henrickson, cuando le preguntan qué desafíos importantes enfrenta por estos días, puede sorprender a quien desconozca la agudeza intelectual que caracteriza la visión de este escritor. Sus estrechos vínculos con el mundo de la literatura –desde la poesía, la narrativa, la traducción y la crítica- no lo han blindado contra los pedestres vaivenes del diario acontecer. Por el contrario: este escritor de 37 años, lector devoto de Dostoyevskii y Nietzsche y que se desenvuelve en cinco idiomas –incluyendo el ruso-, observa con penetrante atención y mente crítica las corrientes y tendencias que afectan el campo real donde se desenvuelve la literatura y, en particular, aquello que acontece dentro de la frontera local.

Del panorama literario actual, del oficio y la práctica de la escritura en Chile, de arte y, en especial, de su nuevo libro, “Esplendor”, habla Carlos Henrickson en esta entrevista con Narrativa Punto Aparte.

-En «Esplendor», tu mirada del mundo del arte, en particular lo vinculado a la enseñanza y la academia, se ve bastante cercana, ¿tuviste algún paso por escuelas de arte?
-No en términos académicos propiamente tales, pero sí que me he involucrado con diversos grupos e instituciones dedicadas al tema. En algún sentido, eso resulta inevitable en un momento en que el artista necesita tener cada vez mayores puntos de apoyo con relación a las crisis estéticas que nos inundan desde hace tiempo, así como estar repensando constantemente la imbricación entre la vida y el arte. Pero el camino me llevó incluso a trabajar en tareas extra académicas en escuelas de arte (particularmente, el Instituto de Arte de la UCV), así que en realidad el contacto personal resulta más importante que el formal. Aparte de que hace muchos años que tengo una relación fluida y amistosa con artistas plásticos, que a tiempos se ha hecho más estrecha que con los colegas literatos. Sigue leyendo

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Carlos Henrickson: «El detalle central de ‘Esplendor’ es cómo el arte con la vida chocan»

Extractos de la entrevista del escritor en el programa «La Juguera», de Radio Valentín Letelier

“El detalle central de ‘Esplendor’ es cómo el arte con la vida chocan, la relación crítica del arte con la vida, como si la práctica del arte tuviera algún tipo de problema con la vida normal. Los cuentos intentan dar esta suerte de visión múltiple sobre esta relación extraña entre el arte y la vida. La vanguardia literaria siempre quiso sumar el arte con la vida y resulta que es muy complejo, siempre terminan locos o muertos… Piensa en Van Goh, Maiakovski, Rimbaud (…)

“A mí no me gusta mucho la definición de artista maldito, de 1870. Tiene que ver con una especie de condena que llevaría el artista. Es bastante idealista y romántico casi, pero yo prefiero pensarlo como algo más formal y objetivo: hay un punto en que la práctica del arte te hace ciego y sordo a ciertas cosas que la otra gente sí puede ver más normalmente o más tranquilamente. Terminar su vida viejo y tranquilo en una gran casa, es cosa que a los artistas por lo general les cuesta mucho hacer, con honrosas excepciones (…)

“Está primero esa visión del artista, como esta especie de oficio limpio, pero cuando pones en juego las energías que están dando vueltas ahí, lo que ocurre no es lo que uno desearía: el arte sublime, o la belleza del arte, sino más bien esta suerte de energía destructiva. Williams Burroughs decía que el lenguaje es un virus del espacio exterior; los medios artísticos en general parecen fuera de este mundo y que se metieran en el mundo de tal forma que como que rompen algo. Hay una metáfora de Hölderlin o Novalis, no recuerdo, que se refiere a que el rayo sagrado (la inspiración) es muy fuerte y los hombres son hechos de barro y lo más esperable es que la vasija de barro se rompa por esta inspiración (…)

“Obviamente estas cosas son muy extremas y no es mi idea decir que el arte es una cosa terrible, pero en general uno tiende a ver que hay una energía destructiva en el arte también; no es solamente el tema bello y constructivo, sino que para el mismo artista hay ciertos costos profundos (…)

“Me gustó tener la capacidad para decir esto con cuentos entretenidos y que no sean tratados de filosofía ni nada parecido, sino que se lean con cierta amabilidad. Son los cuentos que yo querría leer”.

Escucha la entrevista completa aqui:

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Entrevista a Yuri Pérez, Ganador del Premio de la Crítica

Yuri Pérez, Ganador del Premio de la Crítica 2010

“Deseo pinchar con un alfiler los muslos del lector. Para incomodarlo o estimularlo. Para moverlo. Para sacarlo del lugar donde está”

“No he escrito un poema decente en los últimos cuatro años”. Así de honesto es Yuri Pérez, un escritor formado durante décadas a la sombra de la fronda poética nacional y quien, desde hace algunos años, al menos en lo editorial, hizo un cambio de giro radical hacia la narrativa: desde “Ghetto” (La Cáfila, 2006) en adelante, no ha vuelto a publicar poesía y con “Suite” (Emergencia Narrativa, 2008) y “Niño feo” (Narrativa Punto Aparte, 2010), se ha consolidado como una de las voces más interesantes de la narrativa chilena contemporánea. Hace algunas semanas, de hecho, los críticos literarios lo distinguieron con el Premio de la Crítica en el género narrativa con la novela “Niño feo” y, en estos meses, Yuri Pérez trabaja concienzudamente en lo que será su tercer libro de prosa. La misma franqueza con que habla de su viaje de la poesía a la narrativa es la que emplea el autor para darle voz a Ernesto, el protagonista de “Niño feo”, quien narra, a modo de brutal crónica autobiográfica, su paso por los márgenes de la vida.

-“Niño feo” es una novela indolente, en el sentido de la crudeza con que el protagonista se expone en su relato. ¿Es difícil para ti, como autor, alcanzar ese nivel de franqueza brutal?
-Cuando se está produciendo el trabajo escritural en mí, al parecer, no hay tiempo para preguntarse si lo estoy realizando con un buen nivel de franqueza. Es una operación automática que me permite, en pleno ejercicio, cosa que aún me sorprende, fabricar una especie de malla donde todo se va cruzando y donde tengo la posibilidad de hacer una evaluación en el momento inmediato a la escritura que estoy trabajando. Es ahí cuando visualizo los aciertos y los desaciertos de los niveles de franqueza.

-La voz de este niño, «colonizado» por la poesía, como dijo una crítica, es profundamente personal, intimista. ¿Cuánto hay de registro autobiográfico en esta novela?
-La experiencia de vida y el arte de la literatura son dos elementos que van de la mano. Una obra de arte se desarrolla a partir de una experiencia personal, que puede ser ficcionada para que aparezca mezclada con elementos que pertenecen a la realidad de un sujeto. En “Niño feo” ocurre algo así. Claramente, funcionan ahí asuntos que tienen directa relación con mi vida de adolescente, pero que, como dije antes, se nutre de artefactos que le son ajenos, que el personaje atrapa con la mirada de un voyeur y los hace propios. El artista que no mira, está expuesto al naufragio.

-Este niño crece social, emocional e intelectualmente marginado por su entorno. ¿Piensas que la literatura puede tener ese efecto alienador sobre los creadores?
-Claramente: la literatura, sobre todo la prosa experimental y la poesía, son expresiones esencialmente marginales. Están, la mayor de las veces, al margen, colgando a punto de caer a un profundo abismo. Por lo demás, el arte es un ejercicio que está en el margen. No lo veo de otro modo. Y, por supuesto, la literatura no escapa a eso. Ahora, históricamente, la literatura ha marcado tendencias en los creadores de distintas áreas, es ahí donde ella tiene cierto grado de impacto.

-En lo narrativo, hay una tendencia hacia la palabra precisa, la oración justa y punzante, el fragmento significativo de la realidad, como un golpe a la conciencia. ¿Cuál es el efecto estético que buscas provocar en el lector?
-Lo de las frases justas, acotadas, tiene que ver con la intención de encontrar y fortalecer un “aliento escritural”. Un ritmo. Donde cada frase, por corta que sea, pueda sostenerse de manera autónoma. Esa es una apuesta estética que proviene de la poesía y que trato de trasladar a la prosa, y en este caso en particular, a la novela. Ahora, ¿cómo veo esa propuesta en relación con el lector? Bien, en el fondo deseo que lea con rapidez. Que el ritmo o el aliento escritural le permita al lector una lectura fluida. Es como pinchar con un alfiler, de vez en cuando, los muslos del lector. Para incomodarlo o estimularlo. Para moverlo. Para sacarlo del lugar donde está.

EXPERIMENTACIÓN

-Tú te formaste en la poesía y, hasta ahora, la mayor parte de tu carrera se dio en ese campo. ¿Cómo ha sido tu paso de la poesía a la narrativa? ¿Qué impulso esta mudanza? ¿Sigues escribiendo poesía?
-Sí, tengo una formación poética de años. Mi paso de la poesía a la narrativa ha sido un acto franco, a veces fluido, otras veces escabroso. Siempre estuve escribiendo narrativa a la par de mis libros de poesía, sin embargo, nunca me animé a estructurar un libro de relatos. Ahora, ¿qué impulsó esta mudanza?… En los últimos cuatro años no he escrito ni un solo poema decente. He escrito poemas mediocres y, frente a eso, mejor enmudecer. ¿Para qué editar poemas malos? ¿Para qué editar un libro malo? Ahí retomé el trabajo pendiente con la narrativa y es en eso en lo que estoy ahora… Experimentando, trabajando para armar mi propuesta estética con la mayor rigurosidad.

-La crítica te ha premiado hoy como lo más destacado del 2010 en narrativa. Antes de este reconocimiento, en tu novela tú ya habías puesto el tema de la crítica y los críticos en la mente de este “Niño feo” que envejece tomando conciencia de sí mismo y de su entorno. Como escritor, ¿cuál es tu opinión de la crítica chilena?
-La respeto y creo que es otra manera de hacer literatura. También existe ahí un ejercicio literario que valdría discutir, conversarlo. También creo que existen pocos críticos literarios… Hay intentos, pero ser un crítico de literatura puede ser tan complejo como ser poeta o narrador. Además, si lo ves de otro modo, sus críticas tienen un carácter didáctico, es decir, ayudan a difundir la literatura en aquellos que no la leen. Sobremanera en nuestro país, donde se lee poco en comparación con otros países de habla hispana. Pero insisto: no cualquiera puede ser un “crítico literario”; es, como la poesía, un oficio complejo.

-Tus dos primeros libros fueron publicados por editoriales independientes, de Valparaíso. ¿Cuál es tu opinión de la actividad editorial hoy en Chile?
-Bueno, existen las transnacionales que manejan medios de comunicación increíbles y que pueden instalar, más bien, tienen el poder de instalar, a un autor. Está bien que lo hagan, frente a mis ojos, aparecen como empresas editoriales y las empresas funcionan de ese modo. Están en el mercado editorial y realizan su labor de manera efectiva, porque la literatura también entra en el tema de mercado: demanda, oferta, crear necesidades, etcétera… También están las microeditoriales, o editoriales independientes, que se están abriendo paso lentamente, con mucho esfuerzo y pocos recursos… Supongo que eso forma parte del juego, ahí también está ocurriendo algo que debiéramos mirar con atención. Es un trabajo casi artesanal. Llamativo y respetable, como el trabajo que realizan las transnacionales, guardando, claramente, el tema de recursos económicos utilizables.

-Entiendo que ya estás trabajando en tu próxima novela, ¿qué nos puedes adelantar de ella?
-De eso no te diré nada, no hablaré nada sobre ese nuevo trabajo… Sí es una novela, espero que salga este año. En eso estamos Marcela Küpfer (mi editora) y yo, trabajando en el libro. Aún no se termina el trabajo. Espero salga todo bien… Ahora, en esta entrevista, enmudezco. Tengo hambre y quiero tomar agua de manzanilla. No sé por qué, pero quiero agua de manzanilla: no una sopaipilla, no, a mí me gustan las que traen zapallo… Gracias.

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Escribir y leer son actos íntimos pero en los cuales se desarrolla un modo de comunión

Entrevista con Iván Parés, autor de “En medio de la nieve”, por Marcela Küpfer C.

Iván Parés, autor de "En medio de la nieve"

Iván Parés vive en medio de los libros. Quienquiera que haya buscado con ahínco un título habrá pasado, al menos una vez en su vida, por la librería Crisis, que se asoma incólume, con sus estanterías repletas de volúmenes, frente al Congreso, en la avenida Pedro Montt, arteria vital del barrio Almendral de Valparaíso. Allí se habrá encontrado, sin duda alguna, con este librero de barba y estampa delgada, lector inclemente, conocedor de la literatura y amigo de escritores.

Hoy, Parés vive “En medio de la nieve”. Su primera novela –un texto esperado por quienes conocen los vínculos estrechos entre el autor y la literatura- acaba de ser publicada por Narrativa Punto Aparte, convirtiéndose en el tercer título del catálogo de esta editorial.

Conmovedora, melancólica, despiadadamente reflexiva, “En medio de la nieve” es la confesión de un hombre que observa con inexplicable indolencia la descomposición de su existencia. La novela arranca con César Lombardo -profesor de matemática con esposa, hija, casa acogedora, empleo formal- constatando, frente al mar, las penetrantes aristas, ángulos y trayectorias de una existencia de la que intenta firmemente abstraerse: la familia se destruye, sus seres queridos sufren en medio de la más absoluta incomprensión, el trabajo peligra, la decadencia personal arrecia.

Composición y descomposición, fragmentación y restauración, son los impulsos que rompen la inercia del protagonista. En busca de una respuesta, abandona la aparente calidez de su hogar para autoexiliarse en un viaje personal, que lo lleva a descomponer su realidad en pequeños fragmentos. Cuando inicia el proceso inverso, esta vez un desplazamiento real que tiene como objetivo reunir las piezas extraviadas, César constata que la reconstrucción no siempre es posible.

MK: «En medio de la nieve» es una novela profundamente intimista, pero pienso que la crisis que vive César Lombardo no es aislada dentro de un contexto más social: desadaptación, incapacidad de empatizar, disfuncionalidad social, carencia de cualquier sentido de pertenencia, anhedonia… ¿crees que son fenómenos que aparecen con más o menos frecuencia dentro de la sociedad contemporánea?
IP: La creación de personajes permite explotar aspectos íntimos, deteniéndose en lo particular. Escribir y leer son actos íntimos pero en los cuales se desarrolla un modo de comunión. Un personaje de novela es una unidad observada por los lectores; un fenómeno que al exponerse se torna social y puede reflejar estados de una época o sociedad según la situación del personaje.

MK: La crisis ya está desatada cuando la novela comienza. Como autor, ¿vislumbraste aquello que la ha gatillado?
IP: Somos vulnerables a sucesos que pueden ocasionar una crisis individual. Me salté ese momento como autor, pues quería concentrarme en el desconcierto mismo del personaje.

MK: En una sociedad donde tendemos a patologizarlo todo, la lectura más fácil sería encasillar a César Lombardo en una severa depresión. Incluso, en una incipiente demencia. ¿Cuál es tu intención al escapar deliberadamente de estas etiquetas?
IP: Las etiquetas suelen ser puestas por la “mirada profesional” y yo desconfío de esa perspectiva. Mi intención fue observar el movimiento interno del personaje y su proyección, por sobre la denominación de su padecimiento.

La metáfora de lo impredecible

MK: La presencia de la nieve -en una historia que arranca junto al mar, en una ciudad donde no nieva y con un protagonista que jamás ha conocido a nieve- es poderosamente metafórica en esta novela y despierta múltiples asociaciones e interpretaciones, desde los procesos que afectan la vida de César Lombardo (cuya existencia pasa del congelamiento al derretimiento) hasta la necesidad imperiosa de cubrir las duras aristas de la realidad con un manto blando y homogéneo. ¿Cuál es la significación que tú el otorgas a la nieve, literal y metafórica, en el contexto de esta novela?
IP: La nieve, en el texto, tiene relación con el blanqueamiento, con la posibilidad de borrar lo que provoca daño, pero también con desear algo que ya no es posible. La nieve es un elemento exterior, involuntario. En este caso es metáfora de lo impredecible de la vida, del hallazgo y de la pérdida. Esto puede ser en cuanto a lo simbólico. En otro sentido, en la geografía real hay ciudades que pueden quedar completamente cubiertas de nieve. En una de ellas está ambientado el final de esta ficción.

MK: Tu novela está dividida en cinco segmentos donde la «composición» que da título a estos capítulos (de la realidad, de la noche, del viaje), aparece más bien como resultado de un proceso inverso: el de la descomposición mental que realiza el protagonista de ese constructo en que se ha convertido su vida. ¿Es, en ese sentido, una novela deconstructiva?
IP: Cada segmento lleva el título de “Composición de…” y el elemento predominante en la narración de ese capítulo o división: realidad, noche, silencio, viaje y muerte. Escribir es componer. Pero las características de este personaje reflejan una descomposición del sentido y de los elementos. A pesar de esto, en lo formal del conjunto, la novela sigue siendo tradicional.

MK: «En medio de la nieve» tiene un tono deliberadamente frío y minimalista, despojado de todo sensacionalismo, a pesar de que conserva el sentido de la tragedia. ¿A qué se debió esta elección narrativa?
IP: El tono deliberadamente frío y minimalista responde al respeto que siente el narrador por el dolor que están sufriendo los personajes.

Experiencias estéticas diversas

MK: De cierta forma, «En medio de la nieve» es una novela que navega contra la corriente, en medio de numerosos proyectos escriturales que apuntan a impresionar al lector con obras donde abundan lo bizarro, lo marginal, lo experimental, la ficción llevada al extremo. ¿Estás de acuerdo con esta interpretación? ¿Buscas estimular una sensibilidad noqueada por ciertos excesos literarios?
IP: Me cuesta hablar de otros proyectos o propuestas narrativa actuales. La mía surge de una experiencia estética difícil de definir, pero que busco permanentemente, pues, en ocasiones, la he vivenciado. Si un lector encuentra su propia experiencia estética en mi texto, me siento privilegiado.

MK: Esta es tu primera novela, ¿estás trabajando en nuevos proyectos escriturales?
IP: Intento concentrarme en otra novela.

MK: ¿Dónde está el origen de «En medio de la nieve»? ¿Cuánto de vida y cuánto de creación hay en ella?
IP: El origen se desvaneció en el largo proceso de gestación antes de la escritura. Vida y creación pertenecen a una sucesión de distintos estados. Uno también crea las condiciones para aproximarse a una experiencia vital.

MK: Tú trabajas con libros y estás rodeado de ellos la mayor parte del tiempo. ¿Cuál es tu relación con los libros?
IP: Trabajo rodeado de libros, pero mi relación es más intensa con los libros de ficción. Es una atracción misteriosa: una constatación tácita de que en esos libros está ocurriendo algo, una situación de la que puedo ser partícipe.

MK: ¿Cómo te ha influenciado el estar permanentemente rodeado de libros?
IP: Me ha permitido descubrir la impresionante diversidad que ofrece la novela como género literario. Es un desafío: los límites de una novela los pone el escritor, no el género, esto provoca una sensación de vértigo irrenunciable.

MK: Desde ese punto de vista, ¿cuál es tu impresión del panorama editorial chileno actual?
IP: Es interesante el surgimiento de editores independientes, ya que en algunos casos, las grandes editoriales descuidan a los distintos actores del mundo del libro para satisfacer al mercado.

Ficha técnica

Título: “En medio de la nieve”
Autor: Iván Parés
Género: Novela
Páginas: 132
Editorial: Narrativa Punto Aparte
Imagen de portada: “Pintura heroica N° V”, óleo sobre tela, Tatiana Lastarria.
Edición: Marcela Küpfer C.

Distribución:
* Librería Ivens (plaza Aníbal Pinto, Valparaíso)
* Librería Crisis (av. Pedro Montt, frente al Congreso, Valparaíso).
* Librerías Metales Pesados (Casa E, calle Lautaro Rosas, cerro Alegre, Valparaíso).
* En Santiago, librerías Metales Pesados, Ulises y Quimera.
* Distribución a domicilio a través de editorial@narrativapuntoaparte.cl

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