Un delirio argentino

Por Diego Zúñiga, publica en Qué Pasa 26.09.2014

 

que pasa_katchadjianTienen que recordar este nombre, aunque sea difícil pronunciarlo: Pablo Katchadjian.
Puede que algunos lo hayan escuchado hace un tiempo, cuando María Kodama lo demandó por publicar una reescritura de “El Aleph”, pero la verdad es que Katchadjian es mucho más que esa anécdota desagradable: es uno de los escritores argentinos más originales y desenfadados de los últimos años. Y si hasta ahora era imposible conseguir sus libros en Chile, la editorial Narrativa Punto Aparte ha empezado a saldar esa deuda con la publicación de su novela Gracias, lanzada en 2011 en Argentina.
Una novela breve y delirante que empieza con la llegada de unos esclavos a una isla y termina con una revolución. En apariencia, Gracias es una historia de aventuras, contada de forma lineal desde la voz de quien liderará la revolución. Una novela tradicional, podría decir alguien que tantea sus primeras páginas, pero cuando avanza, irá descubriendo pequeños detalles que quiebran cualquier atisbo de un libro convencional y dan paso a una historia violenta que se desborda y que perturba.
La imaginación de Katchadjian parece no tener límites. No sabemos en qué isla está situada la novela, tampoco en qué tiempo, pero avanzamos por una sucesión de acciones que va entretejiendo Katchadjian con un delirio que recuerda, por momento, al mejor César Aira, y que nunca deja de sorprendernos.

“Gracias”, de Pablo Katchadjian.  A $8.000 en librerias.

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10 razones por las cuales leer a Gonzalo Baeza

Por Francisco Ortega.

Texto leído en la presentación del libro «La ciudad de los hoteles vacíos», en librería Qué Leo Ñuñoa.

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  1. Leer la página 161 del libro, Rock River, ¿un cuento, un adelanto, da lo mismo? Lean esa página.
  2. La forma de Gonzalo Baeza: un secreto bien guardado. Un rumor de redes sociales y redes reales. Un libro que pasó de boca a boca, por que pasó de boca a boca en esa primera edición. Un libro de carretera, de lugares en medio de la nada.
  3. Baeza es un escritor que busca lectores. Lectores que buscan descubrir a Baeza.
  4. El lugar común del no lugar, acá en verdad hay no lugares. Un Greyhound de vidrios ahumados es más no lugar que un aeropuerto, pero el más no lugar de todos son las propias personas y acá en este volumen hay muchas personas no lugares.
  5. Los emigrantes son países en movimiento. Un país en una persona que ese mueve de un lugar a otro, un país que se mueve dentro de otro país, un país que busca esa ciudad de los hoteles vacíos para quedarse… Al menos por un par de horas.
  6. Hay dos tipos de escritores, el que lee y el que sabe leer. Gonzalo sabe leer y sobre todo sabe leer un país. O en este caso, dos países: Chile y EE UU. Literatura dura, extraña, desconocida, mal llamada de culto, urbana con lo urbano que no significa precisamente gran ciudad.
  7. Gonzalo Baeza no es un escritor flojo. Estos son 14 cuentos. Bastante más que el promedio de un libro de cuentos. Hoy cualquiera arma un libro de cuentos con 5 o 6 cuentos, así que este libro es una inversión. O quizá una novela fragmentada. Un LP de prog rock, nada de indie rock. En “La Ciudad de los Hoteles Vacíos”  hay solos de guitarra, blues, y baterías de doble bombo.
  8. La forma de la basura. La cultura pop no es mencionar canciones y películas, eso es citar, almacenar, nerdear. Cultura pop es interpretar la basura que nos rodea, entender por qué las series de HBO tienen ese discurso, porque el género negro tiene cigarrillos o porque las grandes canciones son canciones tristes. En esa lectura “La Ciudad” es un libro muy pop; pero de ese pop, del que no necesita listas de itunes para mostrar su banda sonora.
  9. A Gonzalo le gusta el boxeo y estos son cuentos que boxean. “Me dejó por Jesucristo” es eso, un cuento de hombres sensibles, de cowboys duros pero que bajo esa dureza están hechos un trapo. La forma del trapo, vaya como pega un puñetazo en la guata ese cuento. El final de ese cuento: “dólares de ahorros, para que te compres algo en el viaje”. Las imágenes de Cristo según Hollywood. Eso es puro boxeo, como Rocky.  A Gonzalo Baeza le gusta Stallone
  10. El charquicán como metáfora del emigrante chileno, porque el charquicán es chileno y como el chileno es la suma de muchas partes, de colores y sabores.

BONUS TRACK

  1. En “La Furia de los Hombres del Norte” hay una cita a Erich Von Daniken y otra a J.J. Benitez. No sé si Gonzalo Baeza cree en marcianos, pero yo si y con esa cita (que a estas alturas es folklore) se ganó mi corazón. Y el de ustedes también.

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Momentos Random

Por Juan José Podestá, publicad en letras.s5.com

“Las malas obras no tienen perdón,
las mediocres no tienen interés,
y las buenas no tienen explicación”
Julio Ramón Ribeyro


portada randoms-rojas pachas2Momento Random #1: “Rescate en el barrio chino”

No hace mucho tiempo atrás, regresábamos en bus varios escritores desde Tacna a Arica. Veníamos de un encuentro trinacional de poetas, y fueron jornadas intensísimas. Pues bien; en aquel regreso, y mientras Pancho Ide alucinaba en voz alta con la idea de arrastrar un caballo muerto por alguna playa, cual Orlando Furioso, miré sin querer a Daniel Rojas. Estábamos casi entrando en la parte chilena de la frontera, y él estaba pensativo, como casi siempre, aunque una leve sonrisa asomaba en la cara. Me pregunté en qué estaría cavilando. Quiero creer que la respuesta está en Random. Quiero creerlo porque me encantaría fraguar una novela en plena frontera. Quiero creerlo porque Random es pura frontera -como todos los que la han leído saben-, y también deseo creerlo porque así creo yo que deben ser pensados los libros, la literatura a fin de cuentas: en lugares que son como bisagras (como la frontera chileno-peruana), en sitios peligrosos, cortantes, como las gilletes que me mostró un poeta tacneño en el encuentro aludido, y que más que agresivo era candoroso con esa arma improvisada y chica, tan delgado y tan poeta peruano adolescente.

Y como teorizar sobre Random a estas alturas de la tarde me parece poco elegante, me remitiré a otras cosas sobre cómo creo yo que nació esta novela tan breve y tan excesiva, tan agobiante y agresivamente heterogénea.

Momento Random #2: “El vengador tóxico”
Estaba yo en un bar de Tacna llamado Zeit tomándome un pisco Italia, cuando siento ruidos al fondo. Resultó ser una lectura poética. Yo no conocía a Daniel, pero había oído de él. Mientras escuchaba a los poetas, sentí que alguien me miraba insistentemente. Me dije que ojalá fuera una tacneña con la que al día siguiente pudiera ir a la feria Caplina. Pero no: era Daniel. Nos presentaron y coincidimos casi de inmediato en que Memet es y es el peor poeta no de Chile, sino de la láctea, como dijo Piñera. Esa mala leche ya permeaba a Random. Sigue leyendo

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De Kalb, Quillota y Punta Arenas: apuntes del escritor de ninguna parte

El chileno Gonzalo Baeza, avecindado en Estados Unidos, optó por lanzar bajo un sello porteño su libro de cuentos sobre inmigrantes y vida a medio hornear. Acá, él mismo describe su proceso creativo.

Por Gonzalo Baeza, publicado en El Mercurio de Valparaíso

Gonzalo Baeza_EMVEl día que me casé, subí a un bus Greyhound en la ciudad de DeKalb, Illinois, rumbo al consulado chileno en Chicago. No vi a mi entonces polola y actual esposa hasta un mes después, cuando se mudó a Estados Unidos a vivir conmigo. Decidimos casarnos por poder notarial durante una conversación telefónica. Hablé con ella en uno de esos teléfonos públicos soldados a un poste que probablemente ya no existan ni en DeKalb.

El bus partía del estacionamiento de un restaurante griego llamado Lukulo’s y mientras esperaba a que llegara, conversé con el dueño y un amigo suyo que desayunaba. El dueño me preguntó si en Chile hablábamos portugués. Su amigo era un mexicano que acababa de jubilar de su trabajo en la planta nuclear de Byron, un pueblo de 3 mil personas al noroeste de DeKalb.

En el bus me fui sentado con un tipo que se hacía llamar “Art”. Debe haber tenido unos cuarenta años, pero se veía más viejo. Llevaba varios días viajando en bus, no se había afeitado, y seguro tampoco cambiado de ropa. Me contó que viajaba a Wisconsin a vivir con su hermana. Lo acababan de despedir de su empleo en una fábrica por no presentarse a trabajar en una semana. Según él, su novia alcohólica había chocado su auto y, como vivía tan lejos de su trabajo, no tenía otra forma de llegar a la fábrica que manejando.

TRÁMITE INFERNALES

En el consulado chileno me trataron pésimo. Una mujer detrás de una ventanilla miró el documento que presenté y me dijo “¿Y tú crees que te vas a poder casar con esto?”. Me sugirió hacer unos cambios y mandarle el papel por correo electrónico. Le pregunté si podía usar su computador y me dijo que no, así que salí a buscar un cibercafé. En esa época no existían los iPhones ni tablets, pero sí las tiendas Apple y fue en una de ellas que edité el poder para que lo aprobara un notario y pudiera casarme.

Lo anterior pasó hace 10 años. Ya no vivo en DeKalb, pero hace unos meses, leí que la policía de ciudad descubrió un laboratorio para fabricar metanfetamina en el hotel en que me hospedé al llegar a EE. UU. Un par de días después, hubo un tiroteo en el estacionamiento del mismo hotel. Dos grupos de jóvenes, casi todos menores de 20, se enfrentaron a golpes y balas a raíz de una transacción por marihuana. Sigue leyendo

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Narrativa de inmigración

Por Homero Bañados, publicado en El Policlínico de los libros, La Estrella de Valparaíso

policlinico de los libros¿Por qué no aparecen cuentos de algún inmigrante en Chile? Me hago la pregunta después de leer los cuentos de “Así es como la pierdes” de Junot Díaz (editorial Mondadori) y de “La ciudad de los hoteles vacíos” de Gonzalo Baeza, recientemente publicado por la editorial porteña Narrativa Punto Aparte. Ambos libros coinciden en relatar la experiencia de latinos en Estados Unidos (EE.UU). La forma de contar es la que hace la diferencia.
A Junot Díaz (dominicano, 1968, radicado en Estados Unidos) lo conocemos por la “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”, libro que le abrió puertas en Estados Unidos y que expone el bullying de un nerd dominicano. Junot Díaz mantiene la copiosa y original jerga dominicana en “Así es como la pierdes”. Son cuentos sobre las relaciones amorosas entre inmigrantes. En una atmósfera de erotismo soft, el narrador muta entre hombre y mujer para contar historias donde el cuerpo y en general el sexo son entradas que el inmigrante dominicano tiene para posicionarse en EE.UU. Entonces la belleza exótica es una manera de sobresalir dentro de la comunidad y el sexo una especie de narcótico para olvidar la carencia de oportunidades, en un país donde el estatus social lo marca la raza. En estos cuentos podemos encontrar cosas como la especie de fábula de una chica que al imbuirse en la droga pierde su belleza. En los textos hay cierta moralina que molesta y un machismo vigoroso que podría consumirlos al olvido. Una lectura más generosa con este libro es que exhibe la realidad de una comunidad de inmigrantes que busca sobrevivir. Me quedo con esta última idea.
En la escritura de Gonzalo Baeza (chileno, 1974, radicado en Estados Unidos) no hay espanglish, inglespañol, espanglé como en la de Junot Díaz. Los personajes de Baeza no andan preocupados de follar para sobrevivir, sino que se ganan la vida de distintas maneras –algunas ilícitas- en pueblos pequeños. Baeza deambula por pueblos parecidos a los de la película “Nebraska”, de Alexander Payne. Son pueblos chatos y perdidos que exhiben el rostro agreste del país del norte. Hay melancolía en las descripciones de Baeza; también podemos hallar la tensionada relación entre latinos y gringos. En cuanto a forma, los relatos de Baeza más bien parecen tener más similitud con textos de escritores gringos, como John Cheever y en especial Richard Ford, que con otros especímenes latinos.
Ambos libros incentivan a reflexionar sobre nuestro país mirado con ojos extranjeros. Faltan: un peruano que escriba su experiencia de Santiago o un colombiano que lo haga sobre el norte de Chile, especialmente de Antofagasta. Faltan escritores inmigrantes en el país. Seguro que cuando uno se anime nos veremos de otra manera.

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